viernes, 25 de febrero de 2011

CESAR RENGIFO Y LA CULTURA DE LA ANTICONQUISTA

¿Cómo se forma un pueblo?¿Como se construye o se reconstruye su identidad?¿Como un pueblo puede redescubrirse a si mismo?¿Como ir redescubriendo sus verdaderos valores?¿Cómo transitar y practicar la cultura de la complementariedad, del encuentro y del convite?¿como debe ejercerse y practicarse la cultura de la anticonquista?¿Como romper con la cultura de la dominación y del Poder?¿Como vencer a la negación y a la autonegación inducida?¿como hacernos desde las practicas cotidianas de una Cultura Socialista?¿Como frenar la cultura capitalista que nos invade, nos trastorna y nos degenera como Sociedad?¿Como no perder el rumbo entre tantos mensajes distractores, detractores, que te llevan a la confusión entre los laberintos de tantas ignorancias juntas?¿Como luchar para evitar la desintegración y destrucción de la identidad colectiva?

Esta quizá en el lenguaje y en los nuevos códigos que establezcamos como pueblo y gentes en rebeldía parte de las respuestas, que nos permitan entender nuestra existencia desde otras perspectivas que no sean la unilinealidad, lo estático e inamovible, la unidireccionalidad, el pensamiento único, lo cuadrado, vertical, rígido, lemas como la cultura única, la “raza pura” entre tantos lavados de cerebro que niegan la diversidad y la convivencia y la complementariedad dentro de esa diversidad.

Otro de los aspectos importantes para descifrar estas interrogantes, es el estudio permanente, a fondo de los problemas y de los elementos, tanto artificiales como sociales que nos rodean, y el contexto y sus variantes, la reflexión continua y la revisión de nuestras practicas diarias, el replanteamiento y implementación de las METODOLOGÍAS adecuadas, en base a los argumentos, la reflexión y el estudio, y no sobre supuestos, pareceres o caprichos sustentados en la terquedad y no en la razón. En el mejoramiento de todo lo que hacemos, para evitar caer en el conformismo y la comodidad como hábito, que llega a desmovilizar y a conducir a la inacción y a la resignación a muchos.

La industria cultural suele engañar a la gente, haciendo pasar excentricidades por “gustos”, y sustituye la capacidad de pensamiento por “caprichos”, imitaciones van i vienen, copias de gestos, lenguajes, códigos e inventos ajenos, que revisten un neocolonialismo elevado a la máxima exponencia, una gran ignorancia masiva sobre los medios y los artefactos que le rodean a la gente, una negación absoluta del ser, suplantada por una falsa identidad urbana, una identidad prestada e impuesta mediante los procedimientos más inteligentes y sutiles que se han podido elaborar gracias a los estudios de psicología, de los psicólogos, expertos y especialistas que se dedican a destruir pueblos desde laboratorios que operan POR INTERESES IMPERIALES, con el fin de garantizar nuevos y refinados procesos de conquista a través de lo CULTURAL, los sentidos, la mente y las percepciones, por eso es que la gente le pertenece a las TRANSNACIONALES, aunque crea que su cuerpo es suyo físicamente, pero la neoesclavitud se ha escondido tan bien, que para detectarla se requiere de un esfuerzo colectivo, que la sola individualidad le es imperceptible, porque se oculta tras los hábitos de consumo, el pensamiento y el lenguaje, esos automatismos que nos joden por dentro, y que nos hacen enemigos de nosotros mismos a través de nuestras contradicciones internas, A LA CUAL SE NOS LLEVA por la perversión de estas CIUDADES, y la cantidad de elementos que te confunden, y que te pierden en laberintos difíciles de salir, elementos que intentan determinar y preestablecer nuestro breve lapso de vida, y que bajo la IDEOLOGÍA pretende hacer valer la individualidad, el ego, algo tan insignificante como pueden ser 70 años por la cual transcurre solo un individuo, sobre incluso la VIDA DEL PLANETA que ya lleva MILLONES DE AÑOS, o incluso por encima de la VIDA DE MILLONES DE PERSONAS…en ese falso afán de acaparar y acumular peroles, riqueza, papeles con números pintados de dólares, euros o Yuanes, o cuentas ficticias, electrónicas…

Entonces llevamos dos batallas, una a lo interno de cada quien, la cual es la descolonización de la conciencia, la cura espiritual, y la otra, la anticonquista externa, que es la batalla que libramos todos los días para ser un pueblo soberano, para evitar que la contrarrevolución y sus agentes terminen de destruir lo ultimo que nos queda: el alma y el espíritu de la intracultura colectiva como tejido social, y esa identidad colectiva forjada en nuestro proceso histórico-social vinculado a la tierra, a sus geografías y cosmogonías ancestrales, esos saberes ancestrales que quiere desplazar el conformismo tecnocrático de una neoesclavitud signada a la maquina como muleta, para que la gente pierda totalmente su soberanía y se convierta en un especialista o un perfecto inútil. Es la desintegración social y de los vínculos comunes, para terminar de desmadrarnos, colocando como barreras: el miedo, la ignorancia, los dogmas, la indiferencia, el egoísmo, el crimen, la delincuencia, el sicariato, la mentira, la desconfianza y la traición…

Es allí que en búsqueda de las claves y de los referentes, nos encontramos con CESAR RENGIFO, un gran venezolano, que como el Maestro Simón Rodriguez y otros tantos, han sido silenciados por quienes les parece incomodo los planteamientos de sus obras, siendo estos de derecha o de izquierda, pero que a la final ambos reproducen la cultura del PODER, la cultura de la CONQUISTA, es verdaderamente curioso, que NUESTRA IZQUIERDA casi no lo nombre, habiendo sido Rengifo junto a muchos hombres y mujeres de esta PATRIA, de quien podemos afirmar leyendo sus legados y sus pinturas, y decir que fue “UN HOMBRE DE LA ANTICONQUISTA”, en “Osceneba”, “Curayú o el vencedor”, “Apacuana y Cuaricuarian”, “un tal Ezequiel Zamora”, “Lo que dejó la tempestad”, son algunas de las obras que nos hablan de la rebelión de nuestros más cercanos abuelos, que defendieron nuestros territorios de la Cultura de la destrucción, la devastación, la muerte y el zaqueo, de la guerra de conquista, que exportó Europa hacia estas tierras abyayalanas.

Y es que Europa y su “civilización occidental” siempre ha ido de conquista en reconquista desde los tiempos de los antiguos Romanos, sin resolver el dilema del colonialismo a la cual somete también en sus parajes a esos pueblos europeos, que han sostenido imperios y reyes, y su ultima invención: EL CAPITALISMO INDUSTRIALIZADO, TECNOCRATICO Y MASIVO, invasivo y despersonalizante, totalmente enajenante y artificioso, no solamente condena a esclavos modernos a toda la población que convierte en obreros, empleados y asalariados, sino que además destruye la identidad de otros pueblos, para sostenerse como imponente centro económico-militar-financiero, como producto de la GUERRA DE CONQUISTA ahora reinventada con nuevas tecnologías y medios informáticos.

No es casual que los únicos que hablemos de ANTICONQUISTA seamos los hijos de Guaicaipuro, de Bolívar, de Apacuana, de Andrezote, de Manuela, de Rodriguez, y quienes mantengan la CULTURA DE LA RECONQUISTA sean quienes defienden la hispanidad, ocultando o discriminando los otros aportes civilizatorios de pueblos originarios, o quienes pretenden ahora ser gringos o europeos, obnubilados e impresionados por la supuesta grandeza y tecnología que estos ostentan, como consecuencia de todos los desmanes planetarios y de las desgracias infligidas a otros Pueblos.

Los Revolucionari@s Bolivarian@s, y el Pueblo Venezolano desde sus orígenes siempre ha tenido una CULTURA LIBERTARIA, una CULTURA DEL ENCUENTRO, un territorio en la cual se han sucedido innumerables migraciones en todos los sentidos, y que desde entonces ha practicado la INTERCULTURALIDAD como principio, hemos sido un Pueblo amante y practicante de la REBELIÓN y de la EMANCIPACIÓN, nunca hemos sido INVASORES, la única oportunidad que nuestros abuelos salieron de estas fronteras impuestas por el colonialismo, lo hicieron como LIBERTADORES junto a SIMÓN, hombres y mujeres descalzos, llaneros y sin camisas que se fueron al SUR, y batallaron junto a Colombianos, Panameños, Ecuatorianos, Peruanos, Cubanos, Mexicanos, Puerto Riqueños, Bolivianos, Paraguayos, Argentinos, Chilenos, Brasileños, y también con algunos irlandeses, escoses, franceses, ingleses, únicamente que para DAR LIBERTAD sin pedir nada a cambio, mucho antes que existiera el internacionalismo de los comunistas y el manifiesto de Carlos Marx, ya andábamos echándole bolas a la ANTICONQUISTA, termino que no aparece por ninguna parte en las obras y escritos de los principales Marxistas: Engels, Lenin, Trosky, Bakunin…entre otros…

El hecho de reivindicar LA ANTICONQUISTA, nos lleva a pensarnos nosotros mismos, volver a retomar en su justo valor todos NUESTROS REFERENTES, para romper con un COLONIALISMO INTELECTUAL, que por ser EUROCENTRICO, se ha manifestado tanto en los factores de derecha, como en los de la misma izquierda, los mismos lenguajes del poder, conceptos ajenos trasplantados y difundidos como consumo de teoría, como si aquí no hubiera habido historia, gente pensante y que dejara legados. Esta invisibilización que la vemos, la notamos, tanto de derecha, como de izquierda, ha sido porque esa izquierda nunca ha sido nuestra, sino importada, trasplantada, como lo ha sido también el modelo social occidental, expansivo e invasor, sus medios de producción, su concepto de “Sociedad” y fragmentación de las potencialidades humanas, a si como de sus ciencias sociales, sus lemas de “Desarrollo”, el plus-valor y el plus valor de sus maquinarias inventadas, de las masas generadas para ese fin: Producción sin fin, agotamiento y destrucción de todo lo que debe garantizar el funcionamiento de su maquinaria y de sus superestructuras, que tienden a su vez a reproducir el CAPITALISMO, la guerra de invasión, el negocio de la conquista, el circulo vicioso de volver a RECONQUISTAR, para establecer otro imperio, y sobre una ciudad otra ciudad, y sobre un imperio OTRO MAS VORAZ Y ASESINO que el anterior…y asi anda desde la antigua Grecia, el pensamiento occidental con su democracia esclavista, en una escalada en donde desplaza toponimias para ocultar y invisibilizar la memoria, estableciendo nuevos términos, calificativos y nombres a lo CONQUISTADO, de donde pasa a ensañarse en contra de la antroponimia originaria, y de allí a la ignominia y al etnocidio.

De allí que Nosotros como herederos de la CULTURA DE LA ANTICONQUISTA, debemos desmontar la ideología del invasor, la ideología imperialista, su ideología del PODER y de la dominación, que tratara siempre de legitimar su CONQUISTA y de satanizar los procesos emancipatorios de los Pueblos y sus Gentes. de allí que la CULTURA DE LA ANTICONQUISTA implica ser ANTIIMPERIALISTAS pero también implica colocar por delante y con dignidad, todos los acervos y legados originarios de NUESTRAS CIVILIZACIONES DEL TROPICO, de NUESTRAS CIVILIZACIONES ABYAYALANAS y su concepto de equilibrio y convivencia con el COSMOS Y LA MADRE TIERRA.

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