jueves, 24 de junio de 2010

LA LIBERTAD

Jueves 17 de junio de 2010

Quiero escribir sobre la libertad; sin embargo, mis pensamientos no están claros. En lo particular he podido sentir y existir como un preso –no en una cárcel- pero si de los miedos, temores y total incertidumbre de sobre existir en un sistema que la única forma de operar y aplicar es a través de la violencia, explotación y usurpación de las necesidades humanas.

En el transcurso del día te van destazando poco a poco: el televisor con sus miles de propagandas que te venden un mundo de cosas y peroles inútiles con sus promesas inalcanzables.

Se acerca la hora del desayuno y en la bodega pagas bien caro un queso que ya no huele muy bien.

En la camioneta suben los rostros del silencio ¡todos, máscaras desconocidas! Saludos que no saludan, miradas que no miran, pero eso sí, todos tratamos de montarnos antes de la hora en que te cobran la tarifa adicional.

Vamos a la escuela, tecnológico, universidad, fábrica, iglesia… cada una de estas instituciones nos esperan con sus líneas gruesas, la tarea que hay que cumplir sin protesta y sin demandas. –tal vez pudiéramos empezar a debatir o problematizar sobre “Funcionarios con conciencia dialéctica para construir desde el argumento y no desde el poder de las jerarquías”-

No puedes pasarte por algún lado o sentarte a descansar sin que te cobren el valor de uso.
“todo el santo día tienes que pagar la existencia pana” debe ser por eso que un par de zapatos o un celular de marca valen más que la vida.

Aquí la “vida” comienza después de cancelar en la caja registradora y sale la orden de despacho… y que arrecho no hay garantías después de cancelado.

Todas nuestras relaciones son un gran mercado, una oportunidad para negociar. Se compra, se vende, se gana o se pierde.

¡Claro es que toda esta ciudad parece una trasnacional!

No hay nada en la nevera, el garrafón de agua “y que mineral” lo aumentaron, coño no hay detergente pa´ lavar la ropa, esta casa es un zaperoco.

Varios días sin lavar platos y en el fregador, anoche vi unos ojos luminosos que pelaba sus dientes.

Se daño el aire y el ventilador… ¡ah me cortaron la luz! Qué plaguero viejo, la cama es una pocilga. Y el alquiler se fue al doble (no sirvió de mucho jalar bolas)

Entre otras cosas subyugados a los tabúes, costumbres, hábitos, ideologías. A los “afectos, cariños… el querer… el amor”… todos entre comillas y que se llevan a punta de coñazo precedidos por la humillación y usurpación de la dignidad…

A esta altura, otra vez me viene a la mente la palabra libertad… llego a la casita y no hay nada que mercadear y se aparece un colibrí y ahí entiendo ¡LIBERTAD! Alas para volar y por cinco o diez minutos dejo de ser preso y el día se salva.

Bienvenidos y bienvenidas colibríes.

Oscar Gavidia

No hay comentarios:

Publicar un comentario