domingo, 22 de mayo de 2011

LA TRAMPA DE LA "ESTÉTICA"

Con la excusa de la “estética” se pretende justificar cualquier subjetividad que responde únicamente al egocentrismo del “artista”, y las élites utilizan la “estética” para embellecer o sustentar sus palacios, sus castillos, sus rascacielos y modelos, “estilos” y diseños que tienen un fin en específico, es funcional al concepto y a la organización geo-espacial que le conviene a quienes lo mandaron a construir, a quienes lo levantaron o lo vistieron, por lo que es disfuncional o inservible en su gran mayoría para las necesidades de la emancipación humana, o para el concepto que debería ser desde los pueblos y no a quienes se erigen como sus “representantes” o sus intermediarios. Esa "estética" responde a una visión vertical y jerárquica del mundo.

La idea que la modernidad le ha dado a la “estética” es servir a lo “bello” y al gusto de las burguesías, para éstos, el arte o lo que hacen los “artistas” es objeto de contemplación y de placer, es decir como adorno y exhibición de “bellezas”, el libre mercado fue incluso más allá y le asignó a la imagen y a las artes un papel acompañante y patrocinante de lo utilitario , de allí que todos los productos de la industria y de las corporaciones vengan acompañadas de una muy elaborada estrategia de seducción en base a la forma y el artificio, la seducción del producto, el manejo y la manipulación de la imagen, acompañado de una funcionalidad que como estructura, para nada sirve, (excepto para las élites) si más bien estorba al libre pensamiento, y a las intencionalidades de redescubrirse y de refundarse cada quien como existencia y humanidad.

La “estética” sirve de este modo como distracción y trata de esconder con el espejismo idealista que presenta el capitalismo y su “desarrollo”, la tragedia, de allí la llamada “catarsis”, en donde el “arte” tiene como fin hacer olvidar el drama que viven millones de personas, y con ello invisibilizar la destrucción que se deriva como contraste de la “riqueza” la “perfección” y lo “bello” que se produce en el concepto de “ciudad” actual de los imperios y la sociedad industrial.

La “estética” en manos de las élites y su propaganda mediática también sustituye identidades propias por ajenas y prestadas, aprovechándose del discurso como el de la “cultura urbana”, es capaz de cambiar geografías y traspola realidades que uniformizan y tratan de homogeneizar todo para el interés del libre mercado, constituyéndose en un neocolonialismo que se reinventa y se mimetiza continuamente, estableciendo “modas” y “actualizaciones” que se les venden en paquetes a las generaciones, vendiendo “gustos” que se fabrican en formas “estéticas” para cada edad, sexo, género, nivel cultural o “profesionalidad”…a tal punto de que cada persona es un mercado estético de la industria…y de allí la influencia de la ideología para cada caso…

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