lunes, 7 de marzo de 2011

HABITOS CAPITALES- 1era parte

Cuando salgas a la calle, antes de maravillarte por las tiendas y sus objetos brillantes, cuando pasees por los locales y sus bulevares, sus ofertas y colecciones, sus ataúdes…

Preguntate:

¿Cuánto se habrá destruido con el afán de que compraras o adquirieras eso que se exhibe? ese celular, ese escaparate, ese traje, ese zapato, ese televisor, ese mueble, ese perol luminoso, ese automóvil, esa moto…

Preguntate:

¿Lo necesito realmente?¿Sería correcto llenar de peroles mi vida?¿Cuantos peroles son necesarios para albergar un pétalo del tiempo?¿Cuanta destrucción más albergarán los supermercados, los centros comerciales y los mantos de cemento que trastornan nuestras vidas, en una complicidad consumidora, insaciable e inconsciente, que refleja en la pseudorealidad urbana, el hambre, el miedo, la ignorancia y la soberbia, todas juntas?

¿Cuánto más soportarán nuestros cuerpos el envenenamiento inducido a la cual nos condenan los empresarios de la enfermedad?¿Cuanto más soportaremos bajo nuestra propia ruina, que miles de recursos y energías limpias y naturales sean convertidas en montones de basura, en montañas de basuras diarias, la cual el comercio y la industria nos traspasa como responsabilidad negadora de la vida? Poder que produce las enfermedades ambientales y sociales para luego criminalizar a quienes intentan sanar las heridas colectivas, de los pueblos y de la madre tierra.

¿Cuánto más pasearemos sin saber cuanto se trabaja para lograr una cosecha, cuánto se trabaja para lograr un almuerzo, una canción, un dibujo o una pintura, cuánto se trabaja para hacer una casa, cuánto más andaremos desconociendo cuanto tiempo tarda en crecer un árbol, cuánto tiempo se tarda en sanar las aguas, el aire, sin vivir esas experiencias y quedándonos en las burbujas de las especialidades y profesiones?

¿Cómo pasearemos y caminaremos sin saber cuánto trabajo y cuánto tiempo se lleva cocinar un dulce, una mermelada?¿Cuanto trabajo sería necesario para hacerse una cerveza o un vino artesanal?¿Por Cuánto tiempo tiene que andar un hombre sentado y manejando para transportar mercancías humanas, esas que llamamos “pasajeros”?¿Por cuantas horas, días y noches un gandolero se ve obligado hasta volcarse, esmadrarse para llevar mercancías al Sambil o a cualquier otro templo del consumo?

¿Cuántas vidas se cobran los bancos internacionales a través de las drogas para lavar el dinero?¿Cuantas balas más serán necesarias para el mercado de la muerte?¿Cuantas universidades e instituciones es capaz de soportar un país que lo chupan como sanguijuelas los académicos y doctos que nada aportan a la solución y superación de la enfermedad social? sino que más bien la incrementan, inyectándole más epidemias que curas…

Estamos al borde del colapso, pero increíblemente, se pretende salir de la pesadilla del capitalismo con más capitalismo, se omiten análisis y se deja pasar “gustos” y mensajes que diluyen y van degradando cada vez más el espíritu, el alma, y las virtudes morales de una nación, en ese juego psicológico los laboratorios imperiales pretenden extirpar y socavar la memoria colectiva para que existamos huérfanos y totalmente cegados y sesgados, y crucemos laberintos de espinas.

¿Cuántas marcas, clichés, etiquetas y modas colgaremos en nuestros cuerpos para simular felicidad?¿Cuántos slogans, cuántas modas se usarán en nombre de la comodidad y de todos los inventos y estrategias publicitarias para seguir vistiendo espiritus y trajes ajenos, identidades prestadas e íconos inventados de fábrica?

Pregúntate:

¿Cuántos restaurantes, locales, posadas, hoteles serán necesarios construir solo por defender la idea de HACER NEGOCIO, cuántas inmobiliarias, cuántos trabajadores tuertos, tullidos, serán necesarios?¿cuánta destrucción ambiental e impacto a los ecosistemas se seguirán sucediendo?

Pregúntate al quejarte de las colas y del trafico en nuestras calles, pregúntate a ti mismo cuando tengas ganas de comprarte un carro, o considerar a estas ciudades como modelo de desarrollo:

¿Cuánta gente seguirá escoñetandose en las carreteras y en las autopistas por el afán absurdo de promover ciudades y sociedades para carros?¿Cuántos ríos seguiremos convirtiendo en Guaire?¿Cuántas veces seguiremos convirtiendo la convivencia en violencia, desconfianza y crimen, en jaulas en vez de edificios, alambre de púas, cercas eléctricas, en medio de cloacas y fétidos olores?

¿Hasta cuándo seguiremos negando la otredad, aplastando y pisoteando lo diverso para imponer o mantener lo que nos destruye y nos degenera como colectivo humano y como ser Social?¿hasta cuando desplazar y esconder lo diverso para mostrar únicamente una fracción de la parte que me interesa, para invisibilizar, olvidar y tergiversar o apropiarse de lo otro para sacar dividendos?

¿Hasta cuando el juego del Poder que ofende, maltrata y atropella a la gente sencilla, que descalifica y menosprecia lo que es diferente y distinto?¿Como es que no somos capaces de complementarnos, de encontrarnos con el otro, sin la necesidad miserable de sacar provecho de la situación y de las coyunturas?¿Como es que no somos capaces de encontrarnos sin apartar el interés y la conveniencia, y en cambio plantearnos la juntura y el aprecio para emanciparnos?

¿Cómo es que se pierde la humildad y brota en cambio la malvada envidia o la SOBERBIA, el grosero egoísmo y la canalla indiferencia?¿Cuando perdimos esa capacidad de mirar con el corazón y en cambio nos enseñaron a mirar con el interés?¿Como fue que nos exiliaron de nosotros mismos para ponernos a pelear? haciéndonos defensores de peroles, esclavos de las cosas y de la comodidad que ofrecen?

¿Cómo es que nos convirtieron en inútiles para ser profesionales, o en obreros para trabajar y depender de sus fabricas, en consumidores para depender de sus tecnologías, de lectores y televidentes para únicamente entender sus periódicos, sus mensajes y sus noticieros?

¿Cómo fue que nos quitaron la imaginación, la creatividad y en cambio nos adiestraron para copiar, imitar y repetir siempre lo mismo?¿como fue que en vez de decidir como disponer libremente de mi existencia, ahora son las rutinas y los horarios quienes disponen de mi? esos horarios del trabajo, esos horas frente al televisor, frente al celular, esos horarios de la convención y del contrato matrimonial, esos horarios de la hipocresía y del protocolo?

¿Cómo fue que me obligaron a usar máquinas, y muletas tecnológicas sin siquiera enseñarme a desarrollar mis potencialidades humanas antes de condenarme a la dependencia eterna?¿Como fue que solo me instruyeron y me traspasaron habilidades para ser doctor, músico o ingeniero, sin tener Principios Sociales?¿Como fue entonces que todo lo tenía que obedecer haciéndole caso a mitos sociales, a vanagloriarme de lo que hacía para conseguir dinero y más dinero, ciego e indiferente a la verdadera esencia de la vida y no atrapado y limitado en el egocentrismo errante e inerte que todo lo subjestiona y da la interpretación que mejor le parezca?

¿Cómo fue que nos perdieron en las Sociedades de millones de personas separados, ajenas una de otras, invadidos de miedo, de odios, de dogmas y prejuicios, levantamos nuestras propias barreras, acaparados de propiedades privadas, rodeados de dueños de todo y de nada?

Culturas de la tierra separados de la tierra, culturas de agua desalojados de las riberas, conglomerados de exilios y tragedias, conglomerados de diversidades desterradas de si misma y de su tierra, viviendo prestado un instante, a crédito o al contado, viviendo alquilado un espacio pequeño o mediano, todo lo que queda como síntesis de esa historia lo relatan las secuelas que habitan en el corazón, las secuelas de una guerra obligada que imponen interminablemente, que la reciclan y la presentan con nuevos nombres y actores, pero en fin la mismo imperio de todas las edades y épocas, reinventándose y transmutándose.

Continuamente, apoderado de nuestras miserias, confiado en nuestras enfermedades mentales que se transforman en hábitos, y después aparecen en conductas. Son frasquitos y moldes de cómo ser, del deber ser, que bajo la tiranía mediática impone el absolutismo y el oscurantismo del libre mercado a escala global, el pensamiento único de las burguesías y capitalistas de lo que aún queda de planeta, una corporatocracia bastarda que juega y manipula con nuestras vidas.

¿Cómo fue entonces que nos hicieron hambrientos?¿Como fue que juegan con las hambres de los pueblos y nos obligan y nos imponen trabajar en sus medios de producción en sus tiendas, empresas e industrias?

No existe nada más horrible que contemplar un viaje hacia los esqueletos de estas Sociedades masivas y urbanas, esos horribles tubos, cabillas, metales e intersecciones, adornada de mugre, calderas y chimeneas, válvulas y más válvulas, tuercas y oleoductos, que como un zombi producen sin cesar.

Piensa por un momento, que aquellos que quienes laboran en industrias químicas y pesadas, como la metalúrgica, se asan por dentro lentamente de tanto calor y de tantos hornos, para que otros sigan haciendo baratijas y maricuras, que se comercializará en algún templo de consumo, o en los grandes centros comerciales que tanto hipnotizan y seducen a mucha gente.

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